
Este ha sido un verano magnífico para las nubes. ¿Lo han notado? Llaman mucho stami atención sobre todo cuando estoy conduciendo, llevando mis rtntlentes de sol, polarizados, el contraste se acentúa y no puedo dejar de mirarlas con asombro. ¡También sería genial si logro pasar este verano sin chocar con nadie!
Al mirar hacia arriba, no trato necesariamente de reconocer cachorros de elefantes o ancianos gruñones, sino de apreciar la maravilla de las dimensiones, las texturas y los matices de color grisaseo que flotan sin ningun esfuerzo por nuestros cielos azules de verano. Siento una profunda presencia divina en mi corazón, y creo haber descubierto la razón.
Los artistas suelen representar a Dios Padre como un anciano de rostro bondadoso y una barba blanca, suave y fluida. Aunque esto pueda dar lugar a una pintura y transmitirnos una sensación reconfortante y paternal, como la de un abuelo. Respecto a nuestro creador, tal descripción no aparece por ninguna parte en la Biblia. Por el contrario en la Biblia, a menudo oímos hablar de Dios Padre manifestándose en forma de nube. Sabemos que, tanto en el bautismo como en la transfiguración de Jesus, el Padre nos habló desde una nube; que Jesus ascendió a las nubes al regresar junto al Padre; y que los israelitas siguieron una columna de nubes de Dios, en su travesía por el desierto, por cuarenta años.
Hace un par de semanas, una inusual columna de nubes captó toda mi atención, mientras conducía por Brewster. Levanté la mirada y ví una formación de varias columnas verticals blancas y esponjosas que parecían hacer guardia en el cielo. Recorrí la zona buscando un buen lugar donde detenerse y estacionar para verlas con claridad. Cuando al fin pude estacionarme, las columnas habían desaparecido, pero su esplendor permanecía. Sobre el intenso lienzo cobalto, Dios había trazado para mí un largo arco iris horizontal que se extendía y danzaba entre volutas y copos blancos: una imagen como ninguna otra que antes hubiera visto jamás. Allí a solas, me maravillaba que unas nubes en constante cambio coronando nuestro hogar terrenal, y me sentía tan agradecida de que Dios estuviera en medio de ellas, observandonos y maravillandonos.
Sagradas Escrituras: Leer Génesis 9:12-17. ¿Qué te llama la atención?
Llamado a la Acción: No pases por alto la maravilla y el asombro que Dios nuestro creador nos inspira en los cielos durante el verano.




