
El 7 de octubre se celebró la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. En ese día conmemoramos la derrota del imperio otomano en la batalla de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571. Las fuerzas turcas eran muy poderosas pero los cristianos vencieron gracias a la intersección de María y a la oración del Santo Rosario. Siglo tras siglo, se han acumulado relatos de milagros que ocurren cuando los fieles rezan el Rosario. Hoy en día siguen sucediendo milagros.
Algunas personas se sienten atraídas naturalmente hacia esta forma meditativa de oración. Acariciar las cuentas y repetir las oraciones es algo sencillo y relajante. Llevo varios años rezando el Rosario a diario, pero al principio no me resultó fácil. Lo que cambió todo fue enamorarme de los Misterios del Rosario.
Reflexionar sobre los misterios me ayuda a conectar con Jesús y María y a profundizar en estos relatos evangélicos tan importantes. Existen muchos libros que nos guían en la reflexión sobre los misterios, pero ahora prefiero utilizar mi propia imaginación, haciéndolo algo muy personal. Por ejemplo, al contemplar la Anunciación a María, el primero de los Misterios Gozosos, podemos meditar sobre lo que María pudo haber pasado cuando el ángel Gabriel la invitó a asumir el papel trascendental de ser la madre de Dios. Pero al mismo tiempo puedo reflexionar sobre mis propias experiencias de anunciación. ¿Qué misiones únicas me ha encomendado Dios para llevar a cabo? ¿Cómo he respondido, y cuál ha sido el resultado?
El primer Misterio Doloroso es la agonía de Jesús en el huerto antes de su pasión. Cuando personas conocidas aguardan una cirugía, esto podría asemejarse a la angustia de esa espera con la agonía de Jesús; esto me ayuda a reconocer su sufrimiento como redentor y resulta reconfortante saber que Jesús comprende nuestra ansiedad y dolor. Cada uno de los Misterios puede volverse personal si encontramos puntos en común con nuestra propia vida. Nos adentra a comprender mejor el mensaje del Evangelio, nos ayuda a crecer en intimidad con Jesús y María y confirma que nuestras propias experiencias de vida cobran sentido.
Sagradas Escrituras: Leer Lucas 22, 41-44. ¿ Que puntos en común encuentran?
Invitación: El Padre Joaquín ofrecerá un taller sobre la Meditación de los Misterios del Rosario para contemplar el rostro de Cristo a través de María. Acompáñenos en la Sala de conferencias el 20 de Octubre de 7 a 9 de la noche.



