“Como católicos, sabemos que toda vida humana, desde el momento de la concepción, es infundida por Dios con un alma inmortal y es sagrada. Estamos ”hechos a imagen y semejanza de Dios” y poseemos una dignidad intrínseca. Eso significa que el resto de nosotros tiene la responsabilidad de proteger y nutrir la vida humana. Nunca podremos descansar hasta que toda persona humana sea recibida en la vida y protegida por la ley. Esa es nuestra meta definitiva.
Pero la Iglesia sabe que en todo el mundo vivimos en sociedades pluralistas en las que muchas personas no están de acuerdo con nuestros principios y que, si bien nunca debemos renunciar a la meta de proteger toda vida humana inocente, a veces tenemos que conformarnos con compromisos muy imperfectos. La Corte Suprema ha establecido que no existe un derecho constitucional al aborto y, como resultado, la decisión sobre la protección de la vida humana queda en manos de los estados o del Congreso.
Dondequiera que estemos, debemos trabajar por el máximo respeto a la vida humana que podamos lograr en un lugar y momento determinados. Eso podría significar aceptar leyes muy imperfectas y trabajar para cambiar los corazones y las mentes a largo plazo. También podría significar que algunas personas providencia o a favor de la vida no estén de acuerdo sobre los enfoques más prudentes y las mejores tácticas. Pero todos seguimos unidos en nuestro objetivo a largo plazo.
En Gianna’s House, nos enfocamos en servir a las mamás. La realidad es que la mayoría de ellas que consideran el aborto se sienten desesperadas y sin la ayuda que necesitan. Gianna’s House trabaja para abordar esos problemas para que las mamás tengan todo el apoyo que necesitan para elegir la vida.”



