
Recientemente le pregunté a la dueña de un pequeño negocio si cerraría su tienda por vacaciones este verano. Ella respondió que ama su trabajo y no toma vacaciones. Curiosamente, al día siguiente vi un artículo en el periódico católico en línea, Aleteia, titulado, La guía de San Agustín para un santo descanso de verano. El eslogan dice: Hemos olvidado cómo detenernos. Agustín tiene algunos consejos sorprendentemente prácticos.
En la cultura estadounidense actual, la mayoría de nosotros consideramos que unas vacaciones son un descanso ganado tras duros meses de rutina y trabajo. Reservamos nuestro alojamiento a un trayecto en coche o vuelo de distancia, pasamos unos días haciendo las maletas, uno o dos viajando, un día para instalarnos, y luego nos quedan cinco días para hacer aquello a lo que fuimos. Algunas personas pueden optar por relajarse junto a una piscina o playa; otras pueden llenar sus días y noches de lugares de interés y entretenimiento. A menudo, la gente regresa a casa exhausta, admitiendo que les vendrían bien unas vacaciones de sus vacaciones.
El autor, Daniel Esparza, explica que “Agustín nos diría que dejemos de tratar el descanso como algo que nos hemos ganado. El descanso no es el premio al final de la carrera. Es la condición en la que nos volvemos plenamente humanos, la postura en la que el amor por la verdad realmente puede funcionar. En la práctica, esto significa que el primer acto de un verano santo no es reservar las vacaciones, sino decidir para qué son las vacaciones. No lo que harás, sino lo que te permitirás recibir”.”
Él continúa explicando que hay una línea clara entre hacer las cosas por su utilidad y hacerlas por el placer de hacerlas. “Una caminata que no tiene destino. Una comida que se prolonga demasiado. Una conversación con un viejo amigo que no produce nada. Estas no son horas perdidas. Son, en el sentido agustiniano, las horas más humanas de todas”.”
Algunos de mis recuerdos de infancia más atesorados son las noches de verano y los placeres sencillos en familia. El cantante de música country australiano Keith Urban canta la misma melodía en su canción Tiempo perdido“¿No te parece curioso que los mejores días de mi vida fueran todo ese tiempo perdido?”, afirmó Agustín: “El ocio, bien entendido, es un ensayo para la eternidad, la cual sospechaba que no sería particularmente ajetreada”.”
Escritura: Lea el Salmo 116:7. ¿Qué le llama la atención?
Llamamiento a la acción: Ya sea que estés viajando o vacacionando en casa este verano, asegúrate de descansar de verdad, de aprovechar el tiempo de silencio con Dios y con las personas que amas. Apaga los podcasts y los audiolibros. Medita y piensa en tu eternidad.



