
Cierta vez, un vendedor de autos me dijo que era un conductor muy enérgico. Solamente elogió la aceleración del carro durante una prueba de conducción, pero yo lo interpreté como un comentario sobre mi carácter. Mientras manejo en la carretera, pienso: “ A qué velocidad puedo ir sin que me multen?” Si el límite de velocidad es de 65, me aseguro de que ningún policía me detendría por ir a 69. Otras veces, activo el control de velocidad automático a 72, confiando que estoy dentro de un margen aceptable. Y en ocasiones cuando otros conductores que me pasan a una velocidad de 80 o más, pienso:” Si ellos pueden ir tan rápido, yo podría hacer lo mismo e ir a 75!”
Creo que todos a veces sobrepasamos las regulaciones de tránsito, y puedo apostar que de igaul manera tambien traspasamos las leyes de Dios. Conocemos las reglas; están claramente explicadas y suelen estar señaladas con grandes y llamativos letreros, pero aún asi creemos que podemos infringirlas sin tener consecuencias.
¿Es esta la perspectiva de Dios? No lo creo. Creo que Dios nos dió leyes, nos dió profetas y maestros para explicarlas, y luego espera que las aceptemos y obedezcamos por amor a Él.
Las reglas de tránsito son esenciales para nuestra seguridad , pero fueron establecidas por legisladores con quienes no tenemos ninguna relación personal. Seguir las leyes de Dios es diferente . Nos han sido transmitidas por amor, y cuando seguimos a Jesús como discípulos, queremos agradarle , seguir sus leyes, como muestra de respeto a Dios nuestro creador , así como para nuestro propio bien.
Sinceramente, creo que me merezco una multa por exceso de velocidad cuando manejo a 69 millas por hora, y también merezco el castigo divino por infracciones menores. ¿Cómo serán esos castigos? No lo sé, pero ¿merece la pena el riesgo?
Sagradas Escrituras: Leer Josué: 1:8-9. Que te dice?
Llamado a la acción: Leer y meditar a diario sobre un capítulo de las Sagradas Escrituras para comprender mejor las instrucciones de Dios.




