
Sentada junto a la piscina durante mis vacaciones , observé a dos niñas pequeñas nadando como peces. En un momento dado, noté que la mayor ayudaba a su hermana a flotar. Esto me hizo recordar una reflexión que leí del Padre Thomas Green sobre nuestra vida espiritual nadar en vez de flotar.
“Si queremos alcanzar una meta que nosotros mismos hemos elegido,haríamos bien en aprender a nadar en lugar de flotar. El nadador actúa con intensidad y se dirige a algún lugar; quién flota se deja llevar por el curso del agua y disfruta plenamente del lugar donde se encuentra. Él también se dirige a algún lugar, pero eso es asunto de la corriente que lo arrastra. Su decisión principal es si confiar o no en la marea. Si no lo hace, debe guiarse por sus propias brazadas; si lo hace, puede relajarse, entregarse por completo a la marea y vivir plenamente el momento”.
El Padre Green concluye diciendo: “ debemos decidir si queremos nadar o flotar” Sus enseñanzas me ayudan a reconocer que, en los momentos de sufrimiento. Dios se esfuerza por transformar a los nadadores en personas que saben flotar. No podemos nadar indefinidamente; tarde o temprano nos cansamos y debemos flotar. Y una vez que aprendemos que la marea puede llevarnos arriba y abajo entre olas de todos los tamaños, flotar se convierte en un método más seguro y sereno para capear el temporal que intenta avanzar a brazadas y atadas por aguas desconocidas.
Todos conocemos a muchas personas que están muy enfermas, agonizando o atravesando otros tipos de gran sufrimiento. Algunas eligen nadar frenéticamente; otras dejarse llevar con serenidad. He visto a muchos feligreses afrontar grandes sufrimientos de manera ejemplar porque confiaban en el rumbo de las aguas de Dios. He aprendido mucho al observar a estos hombres y mujeres confiar en la corriente. Confiar nos guía por el camino que Jesús ha elegido
por nosotros, el cual es siempre superior al nuestro.
Sagradas Escrituras: Ler Isaías 43:2. ¿Has reconocido la presencia de Dios contigo en medio de tus aguas profundas?
Llamado a la acción: Toma conciencia del deseo de Dios que te entregues as su corriente. Ora sobre cómo puedes confiar más.



