
En la tarde del 4 de Julio una fuerte tormenta azotó nuestra región, interrumpiendo los espectáculos de fuegos artificiales al igual que las acostumbradas barbacoas, obligando a los espectadores a buscar refugio ante el viento y la lluvia. Una de nuestras feligresas, Nina, se encontraba a salvo en su casa, sin siquiera percatarse de la fuerte lluvia. Decidió tomar un baño, las luces se apagaron brevemente y luego volvieron a encenderse. Su primer pensamiento fue ir a la cocina para ajustar los relojes.
Mientras postergaba su ducha, caminó hacia la cocina y por el rabo del ojo, vió un resplandor intenso y escuchó un fuerte estruendo. Se desplazó del fregadero al microondas, y en cuestión de segundos, una enorme rama irrumpió a través del techo. Tardó unos instantes en comprender lo que sucedía, pero luego corrió de vuelta al baño para vestirse. Al entrar en la habitación, se encontró con una escena aún peor: un enorme fragmento de árbol había atravesado el techo junto a la bañera, justo en el lugar donde ella había estado hacía pocos minutos. Llamó al 911 y le indicaron que saliera de inmediato, ya que no sabía si la estructura de la casa era segura. Además, el agua de lluvias se filtraba a raudales por los muchos agujeros en el techo.
Desde entonces, Nina ha estado viviendo en un alojamiento temporal. No espera poder Volver a casa hasta la época de Acción de Gracias, o aún después. Pero a pesar de todo el impacto emocional, los daños a la casa, y los inconvenientes diarios de no estar en su propia casa, Nina se siente en paz y muy agradecida. Al reflexionar sobre lo sucedido, cree que fue su ángel de la guarda quien la alejó del peligro en aquel día, mientras intentaba tomar su baño. Cuando se disponía a ducharse, ni siquiera el parpadeo de las luces, le habría llevado a interrumpir su habitual baño para ajustar los relojes de otras habitaciones; sin embargo aquel breve trayecto realizado con un propósito concreto, la protegió de sufrir lesiones o incluso la muerte, ya fuera en la cocina o en el baño. Ella está consciente de que Jesús la ha protegido hasta ahora y esto la hace descansar en paz, sabiendo que por igual Él, se ocupará de sus siguientes pasos.
Hace poco leí que una de las estrategias del diablo es convencernos de que no deberían suceder cosas malas con el solo propósito de crear resentimiento contra Dios cuando sucedan. Pero San Pedro nos dice: Queridos hermanos, no se extrañen de la prueba de fuego que están atravesando, como si les sucediera algo extraño. Por el contrario, deben alegrarse en la medida que participan de los sufrimientos de Cristo, para que también se alegren con júbilo cuando se manifieste su gloria.
Sagradas Escrituras: Leer Pedro 4:12 ¿Que llama tu atención?
Llamado a la acción: Presta atención a las gracias que Dios derrama en tus momentos de prueba.



