
Cuando pienso en la cultura gastronómica actual, en comparación con la de antaño, pienso en como los viajes y la inmigración han hecho que comer sea mucho más placentero. Tradicionalmente cada región del mundo tenía sus alimentos básicos, por ejemplo, los irlandeses tenían papas, los latinoamericano, tortillas, los Italianos, pasta, y los del lejano Oriente, arroz. Los pobres sobrevivían casi exclusivamente con estos almidones baratos. Si tuviera que comer arroz en todos los tiempos de comida, todos los días, año, tras año, este sería solo un medio de subsistencia y estaría mucho más delgada.
Ahora en la mayor parte del mundo, especialmente en nuestro diverso Estados Unidos, y en las grandes ciudades del mundo, donde las diferentes culturas comparten sus deliciosas recetas, de las que todos nos beneficiamos. Nuestros supermercados están llenos de frutas, verduras, y productos enlatados, que nunca ví, en los mercados de mi infancia. Los condimentos necesarios, desde los más comunes hasta los más exóticos, llegan a casa en nuestras bolsas de compras. De igual manera las culturas que nunca habían conocido el comino, los jalapeños o el miso, se convierten en ávidos fanáticos.
Creo que pasa lo mismo en nuestras iglesias locales. Si solo unas pocas personas lo controlan todo, el ambiente puede estancarse. Católico significa Universal, y nuestra religión es practicada por fieles en todas las regiones del mundo. Jesús instruyó a sus seguidores a hacer discípulos de todas las naciones y durante los últimos dos mil años lo han hecho. En nuestra Iglesia de Saint Lawrence y Sacred Heart contamos con la bendición de tener hombres, mujeres y niños talentosos, católicos de nacimiento y convertidos de diversas culturas, naciones así como del mismo estado, personas que han venido del Bronx, y Yonkers.
Cuando nos ofrecemos como voluntarios a los diferentes ministerios de la Iglesia, presentamos nuestras ideas y experiencias a los feligreses que crecieron con diferentes tradiciones, ampliando sus gustos e inspirando nuevas pasiones. En lugar de una dieta alimenticia semejante a una misa semanal, podemos aprender de los diferentes líderes que imparten nuestra clase de formación en la fé para adultos, así como de los niños a quienes enseñamos educación religiosa. Los talleres, las procesiones y las noches sociales pueden ser los condimentos que necesitemos para crecer y sentirnos satisfechos en nuestra comunidad caracterizada por la fé. Si no esperas que tres comidas de papa hervidas al día, satisfaga tu paladar, puedes añadir también condimentos esenciales a tu dieta, en la iglesia.
Escrituras: Leer Romanos 12:4-8. Que sobresale?
Llamado a la accion: Dios nos ha dado talentos para usar, ideas para desarrollar y recursos para compartir. Saint Lawrence y Sacred Heart mejorarán con tu ayuda. Hablemos: slotlynda@gmail.com




