
Ninguno de los hombres y mujeres que hemos visto en las lecturas de los Evangelios, durante las últimas semanas, esperaba terminar en el lugar que terminaron. O, ser recordados por toda la eternidad, como les conocemos hoy día. Ellos nacieron en hogares poco notables, la mayoría tuvieron amigos de infancia normales, y esperaban seguir los pasos de sus padres o de miembros influyentes de su comunidad. Pero, en todos los casos, Dios intervino, cambió sus rumbos e invitó a cada uno a confiar en Él de una manera muy individual. La obediencia de ellos, no solamente cambió el curso de la historia sino que trajo para ellos satisfacción y gran júbilo.
Piensa en Isabel. Como cualquier niña de su época, ella seguramente soñó con casarse y llenar su casa de niños. El ser estéril le fué devastador. Dios no le contó a ella su plan, ella tuvo que esperar y confiar. Ahora, ella es por siempre reconocida por su maternidad
Mira a José. Él aprendió de los hombres de su comunidad cómo ser un esposo y padre responsable. Él tuvo que haber pensado que estaría preparado cuando celebrara sus esponsales con María, pero él no podía haber sabido cómo ser un padre adoptivo del Dios encarnado. Su llamado único requería que él creciera aún más profundamente en su fe y confianza para cumplir a la perfección esa tarea sin precedentes.
Imagina a los pastores, uno de los oficios más humildes en la carrera profesional. La mayoría eran analfabetas y pobres, sin esperar trabajos interesantes. Luego, Dios les invita para ser los primeros testigos de la más famosa noche estrellada en la historia.
Yo creo, que el transcurso de nuestras vidas sucede en el vaivén de sentirnos devastados a sentirnos confiados o a sentirnos cansados e insignificantes. La Navidad debería enseñarnos que Dios tiene grandes planes para todos nosotros. Y no importa en qué dirección se mueva nuestro péndulo hoy, más adelante siempre habrá algo a lo que Dios nos invita. Si respondemos con fe y confianza, nunca estaremos aburridos y, experimentaremos un gozo que superará todas nuestras expectativas previsibles.
Escrituras: Esta semana, lea Lucas 2:8-20. ¿Qué te está diciendo?
Llamado a la Acción: Dios aún está escribiendo la historia y te está dando oportunidades para ser un santo tú también. Esta abierto. Confía en Él. Es el camino más God is still writing history and is giving you opportunities to be a saint too. Be open. Trust Him. Es el camino más gratificante




