
C.S. Lewis es uno de mis autores favoritos y las cartas del diablo a su sobrino dentro de los libros de autoría, uno de mis preferidos. La novela tiene un formato muy creativo e inusual: una correspondencia unilateral del demonio mayor, Escrutopo, a su sobrino Ajenjo, donde se encarga de guiarlo sobre cómo tentar mejor a su ”presa” ( el humano que le ha sido asignado). Me agrada sobremanera que la plataforma Hallow tenga una serie de catorce días con el actor Jim Caviezel narrando el texto, y el padre John Riccardo dirigiendo las reflexiones y Oraciones.
Nos podemos imaginar la guerra espiritual como una batalla épica en cualquier lugar, entre los ángeles y santos de Dios y Satanás y sus secuaces. En realidad, el conflicto se libra hoy en día, en nuestro diario vivir, con armas de todo tipo.
Lewis revela que una estrategia eficaz de los demonios consiste en enfrentarnos entre nosotros, especialmente a los miembros de una misma familia. Escrutopo aconseja: “ Hay que crear en esa casa un hábito arraigado de irritación mutua. Pequeñas molestias diarias. Cuando dos personas han convivido durante muchos años, suele ocurrir que cada una tenga tonos de voz y expresiones faciales que resultan insoportablemente irritantes para la otra.Hay que trabajar en ello. Hay que hacer que el individuo sea plenamente consciente de este gesto particular de su madre cuando levantaba las cejas, y que aprendió a aborrecer desde pequeño,que recuerde cuánto le disgusta y que llegue a asumir que ella sabe lo molesto que es y que lo hace para fastidiarlo. Nunca debe dejar que sospeche que él también tiene gestos y tonos que la irritan de forma similar , ya que no puede verse ni oírse a sí mismo. Esto el demonio lo consigue con facilidad”.
El Padre Riccardo señala que Satanás no necesita grandes acontecimientos ni momentos caóticos para alejarnos de la gracia de Dios , pero sí las pequeñas cosas. Las cejas alzadas, el tono de voz de alguien, hábitos aparentemente insignificantes, que se vuelven insoportables, y que nos hacen pensar mal de los demás, y al mismo tiempo nos impiden ver nuestros propios defectos. Satanás divide, eso es lo que hace el diablo. Constantemente intenta destruirnos: dentro de nosotros mismos, en nuestros matrimonios, nuestras familias, comunidades parroquiales, y hasta naciones. Lo estamos viendo desarrollarse ahora mismo a nuestro alrededor. Es muy importante reconocer que esta división comienza a menudo de manera muy pequeña. De nosotros depende luchar contra Satanás aqui y ahora, siendo compasivos con nuestros familiares y amigos eligiendo no prestarle atención a las pequeñas molestias.
Sagradas Escrituras: Leer Salmo 133:1. Que sobresale?
Llamado a la Acción: Preste atencion a las pequeñas cosas que normalmente podrían causar incomodidad y tome la decisión consciente de intercambiar cualquier molestia con un gesto de amor.



