
El Evangelio pasado era uno largo y famoso. La Mujer en el Pozo. Con tantas palabras, y tanto sucediendo, puede ser difícil escoger un mensaje personal para tomar y aplicarlo a nuestra vida personal. Es también, una lectura muy familiar y podríamos estar tentados a desconectarnos o repetir lo que nos han enseñado en el pasado. Para mí, lo que escuché este año fué diferente. La palabra que me resonó a mí fue; SED,
Jesús, famosamente dijo: “Tengo sed: en la cruz. La Madre Teresa adoptó esas palabras durante su misión pasando la totalidad de su vida tratando de saciar la sed de Jesús sirviendo a los pobres y a los menos favorecidos. Ella es famosa por identificar que la pobreza más profunda es sentirse no amado, olvidado o descuidado; lo que ella observó entre la gente que está segura financieramente.
La mujer samaritana, parece ser de esa categoría. Ella hacía el viaje diario al pozo para conseguir el agua física que necesitaba, pero con un historial de 5 esposos y ahora un 6th amante, pareciera que su corazón no estaba saciado. Por tanto, no cabía duda que su comportamiento le había hecho no aceptada entre las mujeres de Sychar, lo que hacía ser marginada también. No sabemos la razón por la que llevaba ese estilo de vida, pero Jesús sí. Él sabía su historia y su sed interior, así que fué hacia ella.
Yo veo que el tema de la sed continua en el Evangelio de Mateo, cuando Jesus enseña sobre el juicio adelantado y cómo nuestra respuesta a la sed de nuestro prójimo será un factor que determinará si terminamos en la línea de las ovejas o la de las cabras – vida eterna o castigo eterno. Yo leo eso de una manera diferente ahora; Jesús no nos está pidiendo solamente ayudar a aquellos que están sin agua o alimento, sino también a los que no son amados, son olvidados y descuidados. En Brewster, Patterson y North Salem, tenemos un número limitado de vecinos con inseguridad de alimentos y la mayoría de la gente, ricos o pobres, tienen botellas grandes de agua que les acompañan durante su día, pero sabemos de un incontable número de hombres, mujeres y niños que están resecos por la sed del corazón y del alma. Como discípulos, debemos seguir el modelo de Jesús e ir hacia ellos.
Escrituras: Esta semana, lean Mateo 25:31-46. ¿Qué le está diciendo a usted?
Llamado a la Acción : Considere a la gente en su vecindario, que pueda estar solitaria o, encerrada en casa. ¿Qué haría usted para aliviar la sed de ellos?




