
A principios de este mes, mi familia y yo pasamos un fin de semana en el centro del Estado de New York y asistimos a Misa en la histórica Iglesia Católica de San Juan, en Utica. La Iglesia es impresionante. Con más de doscientos años de antiguedad y recientemente renovada, la arquitectura, el altar, los vitrales, los murales, las estatuas, el Viacrucis e incluso las luces colgantes formaron un magnífico escenario y telón de fondo para la divina liturgia. Estábamos muy agradecidos de haber encontrado el sitio.
Varias filas delante de nosotros, en primer plano, había un compañero de fe que vestía una camiseta negra que en letras blancas y grandes sobre su espalda decía “TE HAREMOS UN CANNOLI QUE NO PODRÁS RECHAZAR.” Regularmente me gusta sentarme bastante adelante para poder concentrarme en la Misa y no distraerme con peinados, despeinados, cuellos de camisas torcidos, pero como teníamos un niño pequeño, elegimos una banca de las de atrás. Esa camiseta sin embargo, terminó siendo una distracción molesta para mi. Era difícil ignorarla. Después de la Misa, le mencioné sobre la camiseta negra a mi familia, y uno de mis hijos se quejó de que no podía dejar de leerla, aún sabiendo lo que decía. El otro comentó, sobre lo mucho que distraía de la belleza de la Iglesia. Quería disfrutar de su esplendor, pero la camiseta del hombre atraía su mirada.
En Las Cartas Del Diablo A Su Sobrino, de C.S. Lewis, un demonio mayor llamado Screwtape instruye a su sobrino Wormwood, de cómo tentar a un alma para que se aleje de Dios. Una de las estrategias más reconocibles que recomienda es distraer a los humanos mientras está en la Iglesia, haciendo resaltar las debilidades y faltas de otros feligreses.
Estoy segura que este hombre no se dió cuenta de que impedía que nuestra familia y otros feligreses participaran plenamente en la Misa. No quisiera pensar que nos estuviera tentando conscientemente para que nos alejemos de Dios. Probablemente no pienso que su camiseta fuera inapropiada para llevar a la Iglesia; pudiera ser que acababa de salir de su trabajo en una panadería italiana. Pero esto fué un recordatorio para mi y ahora para uds, sobre el poder que ejerce nuestra apariencia Vestir ropa modesta y de buen gusto, así como arreglarnos el cabello demuestra respeto a Dios, a su Iglesia, y a nuestros hermanos que la visitan.
Escrituras: Leer Hechos 2:42. ¿Qué sobresale?
Llamado a la Acción: Elegir cuidadosamente la ropa que va a usar para ir a la Iglesia, en v erdad hace la diferencia. Y si está en busca de una buena lectura de ficción, puede leer “Las Cartas Del Diablo A Su Sobrino” ya sea impreso, o en audio. Las tentaciones Screwtape les sorprenderán.




