
En el Génesis leemos: “ Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en sus narices el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente.”
El Señor dijo a Isaías: “Así dice Dios, el Señor que creó los cielos y la tierra., Dios que los extendió y desplegó sus frutos, Dios que dá aliento a sus habitantes y espíritu a aquellos que caminan sobre ella.”
En el Salmo 104, el autor ora a Dios. “Cuando ocultas tu rostro, se aterrorizan. Si les quitas el aliento, perecen y vuelven al polvo. Envías tu espíritu, y son creados; y renuevas la fuerza de la tierra.”
En el libro de Job se nos dice que si Dios “se lo propusiera y recogiera hacia si su espíritu y su aliento, toda carne perecería una a una y los mortales se volverían polvo”
Durante la reciente Misión de crecimiento espiritual en nuestra parroquia, la letra de alabanza y adoración de la canción “Great are you Lord”, realmente me llegó”:
Es tu aliento en nuestros pulmones,
es por eso que derramamos nuestra alabanza;
derramamos nuestra alabanza.
Es tu aliento en nuestros pulmones,
por eso derramamos nuestra alabanza solo a Ti.
No podríamos existir sin el aliento de Dios en nosotros, y es Él quien llena nuestros pulmones con su Espíritu, creamos en Él o no. Seamos ateos o creyentes, nuestras inspiraciones y aspiraciones llenas del Espíritu Santo son la razón por la que vivimos. Que en este Pentecostés El Espíritu encienda una conciencia dentro de nosotros, para que cada aliento se convierta en una oración de gratitud y alabanza por su gracia, amor y fidelidad.
Sagradas Escrituras: Leer Ezequiel 37:5-6. ¿Qué llama tu atención?
Llamado a la acción: Dedique cada día un poco de su tiempo para respirar profundamente, siendo consciente del Espíritu de Dios moviéndose en Ud.




