
Parece que siempre estamos esperando. Estamos, justo terminando el Adviento, un tiempo oficial de espera. La Navidad llegará y estaremos muy alegres por muchas razones, pero una vez que ya haya pasado el gran día, estaremos esperando por el Nuevo Año. Luego, cualquier cosa que anticipemos a venir próxima: un cumpleaños, vacaciones, una boda, nacimiento,.. Esperaremos, eventualmente vendrá, lo disfrutaremos por un tiempo, y luego comenzaremos a esperar por el siguiente evento.
Estas formas de espera terrenal son gratificantes, porque el sol y el calendario giran una y otra vez y, sin ningún esfuerzo de nuestra parte, esos grandes eventos siempre llegan,
Las que pueden ser más desafiantes son las esperas divinas que Dios nos pide aceptar, cuando no sabemos ni el día ni la hora. Ellas requieren mayor esfuerzo, súper receptividad, confianza y fe. A los judíos les fue prometido un salvador desde los días de sus patriarcas y profetas, pero Dios les requirió esperar por siglos e innume rables generaciones para la llegada del Mesías. Innumerables padres y madres transmitieron su fe a sus hijos, y nunca llegaron a ver su cumplimiento durante su vida. Aquellos fueron los judíos devotos que confiaron que Dios era verídico y llegaría a su debido tiempo.
Otros judíos, mantuvieron su herencia judía pero perdieron su fe. Leemos en los Evangelios, cuántos de los sacerdotes jerarcas, ancianos y escribas mostraron su pérdida de esperanzas en el Mesías. Ciertamente, muchas de las personas del común, también hicieron lo mismo, Ellos, quizás tenían una rutina de adoración, pero ésta no era vivida en el espíritu de verdadera esperanza y confianza, Ellos pararon de esperar.
En Navidad, nosotros celebramos el nacimiento de Jesucristo, el tan esperado Mesías. Nosotros hemos recibido el regalo de Jesús sin esperar. Nosotros tenemos pruebas suficientes de que Dios cumple sus promesas. Ahora, es nuestro turno de esperar, creer y confiar que Jesús vendrá de nuevo. No debemos perder nuestra fe, no debemos parar de esperar. Por lo tanto, las promesas de Jesús permanecerán vivas en nuestra vida diaria en nuestras familias, para que las generaciones futuras puedan continuar la espera con confianza y esperanza.
Escritura : Esta semana, lea Lamentaciones 3:25-26. ¿Qué le está diciendo?
Llamado a la Acción: En Navidad, estaremos regalando el libro Los Siete Pilares de la Espiritualidad Católica, de Mathew Kelly. Y tendremos una discusión sobre el libro comenzando en Enero. Únete a nosotros, lee el libro. Te ayudará en la espera. Busca la información en el Boletín para registrarte.




