
A lo largo de la Cuaresma, las homilías del Padre Mike Schmitz nos desafían a reflexionar sobre nuestras vidas. Cada uno de nosotros posee recuerdos únicos que reescribimos junto con Dios, y nuestros capítulos unidos, conforman el libro de la vida de Dios. Las decisiones que tomamos a lo largo de nuestros años modifican la trayectoria de nuestra propia historia, pero también la epopeya de la historia humana.
En el gran esquema de las cosas, ninguna historia es independiente ni insignificante, Ni la mía, ni la tuya, ni la del hombre sin hogar en el albergue, ni la de la madre que lucha con un embarazo inesperado….. Cada vida impacta a todos a su alrededor.
En un plano más cercano debemos mantenernos conscientes del hecho de que nuestra historia personal está en constante evolución. El Padre Mike explica que todas las historias tienen un principio, un desarrollo, un final y un título. Me gustó mucho la manera en que describe cómo cada uno de estos elementos se aplican a nosotros ; sin embargo, el que resulta especialmente sugerente es el título.
Si hoy te pidieran ponerle un título a tu autobiografía, lo mejor que podrías hacer sería elegir palabras relevantes; aún sin saber cómo terminará tu historia.
Por ejemplo, cuando el hijo pródigo se marchó de la casa de su padre con la pesada bolsa de dinero que obtuvo, podría haber titulado su historia como:”Libre al fin”. Aunque más tarde, lejos de casa y hambriento, alimentando a los cerdos y casi comiendo con ellos, podría haber elegido “Desanimado.” Pero cuando regresa a la casa del padre, quien lo recibe con los brazos abiertos y un suntuoso banquete en su honor, podría haber escogido las palabras:”Agradecido de estar de vuelta en casa”. Pero como no sabemos cómo termina su historia, podría ser que ninguna de ellas sea apropiada.
Resulta útil recordar tanto los buenos como los malos momentos, y que no podemos definir. nuestra vida únicamente por lo que sucede hoy. Ya sea maravilloso, o catastrófico, este día pasará y el futuro nos presentará nuevas series de alegrías así como pesares. Mantenernos centrados en Cristo nos da la estabilidad necesaria para afrontar la vida hasta el final, momento en el que Jesús inscribirá nuestro título en su libro de la vida.
Sagradas Escrituras: Esta semana lee el Salmo 56:9. ¿Que sobresale?
Llamado a la Acción: Considera los títulos que podrías haber elegido en años anteriores y reflexiona sobre sí seguirán siendo relevantes hoy en día.




