
Hace varios años, durante la crisis de refugiados Sirios, una persona de mi grupo de estudio bíblico preguntó: Cómo podemos creer que Dios ama a todas las personas, cuando vemos que los Sirios viven con tantas dificultades y nosotros lo tenemos tan fácil aquí en los Estados Unidos?
Esta misma pregunta me vino a la mente hace poco al escuchar en “HALLOW” inspiración diaria del Padre Pete McCormick” titulada “ Hervido de langosta”, en la cual explica que para cocinar una langosta comenzamos “Tomando una olla con agua fría, la ponemos al fuego,con la langosta viva y empezamos a calentar. Al principio la langosta no se da cuenta, de lo que está por sucederle, pero poco a poco el agua se calentará hasta hervir lo que finalmente provocará su muerte” Esto nos muestra que todo se trata de encontrar un lugar cómodo para descansar. Que hoy en día la comodidad se ha convertido en una característica muy distintiva del sueño Americano; donde esperamos rodearnos de todo lo que la vida nos brinda; como tranquilidad, poco estrés lo que conlleva a la menor cantidad de inconvenientes posibles. A menudo “Una buena vida” se define por la cantidad de comodidad que nos rodea.
Casi puedo imaginar a los Estadounidenses del siglo XXI, sentados en una gran olla de agua caliente. Agua bien caliente a punto de hervir. Si nos hubieran arrojado a esta misma agua hace algunos años, habríamos saltado alarmados por la sorpresa, pero como la langosta, nos hemos acostumbrado al lento aumento de la temperatura. Nos vemos en esa olla y muy pocos se quejan, ni se van, de manera que la comodidad d quedarnos quietos parece una mejor opción.
Entonces, si analizamos la cuestión de los refugiados Sirios, porque deberíamos pensar que aquellos que atraviesan serias dificultades son los menos amados por Dios?. Quizás son los más especiales para Dios, quizá les sea más fácil acercarse a Cristo porque sufren. Quizás estén de rodillas orando por misericordia mientras nosotros seguimos cómodamente sentados en una olla.
Los refugiados del tercer mundo pueden tener un camino más fácil al cielo porque Dios los impulsa a recurrir a Él; ven que su supervivencia es algo que está fuera de su control.
La mayoría de nuestros antepasados eran agricultores y cristianos firmes quienes oraban por la lluvia para sus cosechas, al igual que por las epidemias para salvar a sus familias. Sabían que su supervivencia estaba solo en manos de Dios. En cambio, hoy, cuando nos sentimos cómodos, podemos pensar aún aturdidos que no necesitamos de Dios. Al permitirnos que Dios nos ponga demasiado cómodos, es cuando podría estar desafiandonos más.
Sagradas Escrituras : Leer Salmo 34: 16-20. Que sob resale>
Llamado a la acción : Como Discípulos , tratemos de salir de esa olla, antes que sea demasiado tarde. Tratemos de no escoger la comodidad en vez de la verdad y el servicio a Dios y a nuestros hermanos.



