
El Padre John Ricardo, por medio de los videos de “Proyecto Rescate” compartió historias de personas que habían respondido a pequeños impulsos con solo dar simples pasos. Lo que jamás habrían podido prever era hacia dónde las llevaría ese único paso y a cuantas personas impactaría.
Un ejemplo fue Rosa Parks, quien no cambió de asiento aquel fatídico día en Birmingham. Ella sabía que podía meterse en problemas, pero también sabía en lo más profundo de su ser, que las leyes de segregación eran injustas y que todas las personas eran iguales ante Dios. En ese momento, no imaginaba que aquel paso daría lugar a un movimiento nacional por los derechos civiles, pero sabía que pasara lo que pasara, Jesús estaría con ella, dándole fuerzas para afrontar lo desconocido.
Otro ejemplo inspirador es la historia de la sierva de Dios Julia Greeley, mencionada por Lisa Cotter en la aplicación Hallow. Julia, quien nació esclava en Misuri, obtuvo su libertad entre los 20 y 30 años, se mudó a Denver y comenzó a trabajar como empleada doméstica para una familia influyente. La señora de la casa introdujo a Julia en el catolicismo y ella abrazó la fe, especialmente la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Como parte de su entrega, cada mes recorría a pie todas las estaciones de bomberos de Denver para repartir rosarios rojos, insignias del Sagrado Corazón y folletos que promovían esa devoción, con el fin de que aquellos hombres valientes estuvieran preparados para afrontar la muerte en cualquier momento.
Resulta muy significativo que ella misma falleciera inesperadamente en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús en 1918. Aunque Julia no tenía familiares que recibieron el pésame, cientos de personas de diferentes edades, géneros y niveles económicos hicieron fila durante horas para presentar sus respetos. Se compartieron historias y fue así como comenzó a revelarse la vida secreta de Julia. Ella había estado sirviendo a la comunidad como una especie de San Nicolás de los tiempos modernos. Conocía a sus vecinos y tomaba nota mental de sus necesidades. Quizá una familia pasaba hambre, otra necesitaba una lámpara, o una adolescente requería un vestido de fiesta ….. Cuando se enteraba de que alguien tenía alguna necesidad, conseguía los artículos necesarios utilizando sus escasos ingresos, pidiendo ayuda en nombre de otros o haciendo regalos que le habían hecho a ella. Acostumbraba entregar las cosas por las noches, casi en la oscuridad a las puertas de las casas, para que los estinatarios no sintieran vergüenza al recibir ayuda de una mujer negra. Un paso a la vez, en silencio, sin buscar gloria ni reconocimiento. Si lo pensamos detenidamente, lo que Julia hacía es algo que todos nosotros podríamos fácilmente hacer.
Sagradas Escrituras: Leer Filipenses 2:3-4. ¿Qué llama tu atención?
Llamado a la acción: ¿Qué paso sencillo podrías dar esta semana para humildemente aliviar la carga de un vecino?


