
Resulta decepcionante que la gobernadora Kathy Hochul haya accedido a promulgar la ley de suicidio asistido en el estado de Nueva York. Todos ustedes se han unido a mi para oponernos a este proyecto de esta inhumana ley, con sus llamadas, cartas e intentos de informar a sus familiares y amigos sobre el peligro que esta atroz ley representa para las personas más vulnerables en todo nuestro estado. Gracias.
Desafortunadamente, ahora con el proyecto de ley, nuestra tarea se vuelve más difícil; ya que en lugar de intentar convencer a unos cuantos cientos de legisladores y al gobernador para que sea rechazado, debemos redoblar nuestros esfuerzos para asegurarnos de que los neoyorquinos no elijan esta forma de morir, especialmente
aquellos que forman parte de nuestro entorno. La mejor manera de lograrlos es estar atentos a las necesidades de las personas que sufren a nuestro alrededor.
En el estado de Oregón, donde el suicidio asistido es legal desde hace más tiempo, el departamento de salud publica un informe anual que enumera las razones por las que las personas eligen los fármacos para el suicidio. Cuando tratamos de prestar atención a estas actitudes en las personas que nos rodean, podemos lograr que desistan de la necesidad de tomar esta decisión.
Durante los últimos cuatro años, entre el 89 y el 91% de las personas que optaron por la eutaniacia lo hicieron por temor a perder su autonomía. Esto es algo que nos puede suceder a todos a medida que envejecemos o cuando padecemos alguna discapacidad. Entre el 42 y el 48% estaban preocupados por convertirse en una carga para sus familiares, amigos o cuidadores particulares. Ambas preocupaciones pueden aliviarse mostrando empatía, amor y respeto. Cuando mi esposo estaba por morir, la enfermera de cuidados paliativos a domicilio terminaba cada visita diciendo: “ Fue un honor cuidar a su esposo”. Si nos acercamos a las personas de nuestra comunidad con una actitud similar, estas se sentirán respetadas y valoradas. Tratemos de ver a nuestros vecinos más vulnerables de esta manera.
El principal argumento con efecto conmovedor que utilizan los defensores del proyecto de ley es que no debemos permitir que las personas sufran dolor. Los especialistas en dolor, los médicos y enfermeros de cuidado paliativo le dirán que son muy pocos los casos en los que no puedan aliviar el dolor.
Desafortunadamente, muchos de los pacientes que sufren, reciben sus analgésicos de médicos y cirujanos que no comprenden adecuadamente el manejo del dolor. Debemos ayudar a nuestros seres queridos a encontrar un especialista calificado en el manejo del dolor; esto marcará una gran diferencia en su calidad de vida y les permitirá vivir plenamente hasta su último dia de manera natural.
Sagradas Escrituras: Esta semana lee Romanos 12:10. ¿Que sobresale?
Llamado a la acción: Mantenerse atento a las personas que están sufriendo a nuestro alrededor, para ayudarles a encontrar una razón para seguir viviendo.




