
Tengo una amiga polaca cuya madre rebosaba de sabiduría sobre la vida. Una de sus percepciones era algo así como: “El rostro que llevamos en la vejez es el que nos hemos ganado”.
Reconoció que las personas que se enojaban con facilidad se dibujaban líneas permanentes entre las cejas. La industria del cuidado de la piel las llama la arruga del león, o más bien son los surcos producidos por la ira, ambas reflejan un aspecto sombrío y amenazante. Otro ejemplo son quienes se pasan la vida con el ceño fruncido; creando líneas horizontales permanentes en la frente, así como profundas grietas conectando con la nariz y la boca. Del mismo modo, si nos pasamos la vida sonriendo, desarrollamos líneas de expresión en las comisuras de los labios y ojos. De manera que independientemente de nuestra actitud o semblante la piel envejecida nos adornará con arrugas, pero depende de nosotros la historia que queremos que estas arrugas cuenten.
Si profundizamos en nuestros patrones de arrugas, podemos determinar que son señales externas de nuestra realidad interna. Si nos enojamos con facilidad , tenemos el ceño fruncido o si a lo largo de nuestra vida nos preocupamos por todo es porque en nuestro interior estamos ansiosos, infelices, o temerosos. En cambio ¿ has notado alguna vez cómo las hermanas religiosas ( Sisters of Life) tienen una piel hermosa, y pareciera que son eternas?. Conocí a algunas que pensé que tenían cuarenta y tanto, para luego descubrir que tienen más de sesenta. He tenido esa misma observación con hermanas de otras órdenes religiosas, que por hacer broma he llegado a preguntarles, si tener una piel impecable es un requisito para la vocación. En realidad, reconozco que es la gran fe y confianza que tienen en Jesús lo que les da la paz interior que exteriorizan.
Pocas personas han tenido arrugas más profundas o distintivas que la Madre Teresa las cuales enmarcan su carismática sonrisa y sus ojos amorosos. Podemos culpar al estrés de este mundo por nuestras expresiones faciales, pero vivir entre los más pobres y servirles, y acompañar a mujeres que lucharon con embarazos inesperados, son profesiones mucho más difíciles que la mayoría de las que tenemos. La oración, la confianza y los sacramentos son los secretos del oficio. Estoy segura de que la sabia madre de mi amiga polaca estaría de acuerdo con lo dicho.
Sagradas Escrituras: Esta semana leer: Mateo 6:31-33. ¿Que sobresale?
Llamado a la acción: Dedique este tiempo de Cuaresma a la oración, lo cual le ayudará a cultivar una confianza más profunda en Jesús. Igualmente puede participar en los programas de formación de la fe, así como lecturas relacionadas con la Cuaresma. Su rostro se lo agradecerá al envejecer.




